El turismo sanitario, un factor a tener en cuenta

Cantabria ha sido un lugar vacacional desde hace mucho tiempo, y gracias al boom del turismo en España, se ha convertido en un destino preferido por millones de personas, tanto extranjeras como nacionales. Cualidades no le faltan, ya hemos señalado unas cuantas, y seguiremos haciéndolo; la Comunidad es un paraíso natural, y no hay muchas cosas que cualquier turista desee y no encuentre en tierras cántabras.

El sector servicios, por esta causa, está muy desarrollado en Cantabria, algo que desde luego debe ir de la mano del potencial de sus recursos naturales. Las infraestructuras de ocio, seguridad, alojamiento y transportes se han ido desarrollando de una manera increíble en los últimos años, gracias no sólo al impulso del gobierno regional, sino también del central. Porque no sólo se necesitan buenos servicios de procedencia privada, sino también de la administración pública, para hacer que todo vaya lo mejor posible.

Y es por eso mismo que muchos alertan de que en Cantabria se está notando un efecto de todo este desarrollo de los servicios, y que podría desembocar en un cierto “turismo sanitario“. Cantabria es una comunidad pequeña comparada con otras, y a pesar de eso su renta per cápita ha ido subiendo en los últimos años, con una evidente mejor en todo lo que tiene que ver con lo público, la sanidad incluida. Y es ahí dónde están incidiendo algunas voces críticas, sobre todo tras ciertas decisiones del gobierno central.

Una de estas decisiones tiene que ver con la reproducción asistida para lesbianas, que, sin saber mucho por qué, ha derivado en un aumento bastante llamativo de este servicio en la zona de Cantabria. Por un lado, es de agradecer que nuestro sistema sanitario sea tan eficaz que muchas mujeres homosexuales se dirijan a nuestras tierras para hacer realidad su deseo de ser madres; por otro, se plantea si este servicio no es demasiado barato comparado con su calidad, y no se estará regalando lo que se debería cobrar a precio de oro o, al menos, a un precio mucho más elevado.

Y luego está la discusión de base, aquellos que piensan que realmente las mujeres lesbianas no tendrían que recibir este servicio de la sanidad pública si realmente son fértiles y no tiene problemas para concebir… vamos, que deberían buscar ser madres a la antigua usanza. Claro, todo el sexo con lesbianas que vemos en el porno online claramente nos hacen ver que estas tortilleras lo mismo le dan al pescado que a la carne, que eso de querer irse a la cama con mujeres es sólo una preferencia y no lo que define su sexualidad, y que para estos asuntos se podrían cambiar de acera como si nada y punto. Bueno, realmente la pornografía está haciendo bastante daño al colectivo de boyeras, ya que parece que hasta el sexo entre mujeres está pensado para excitar más a los hombres que a cualquier tía homosexual, ¿o es que acaso pasa igual con los gays? Ni de lejos, bien lo sabemos todos.

Dicho esto, es justo decir que también hay otras voces más sensatas, que se dejan de tanta polémica y ensalzan la medida para que cualquier mujer, sea de la condición sexual que sea, pueda convertirse en madre; venga todo esto del gobierno regional, del nacional o lo haya traído Papa Noel, ya puestos. Además, ¿quién dice que este aumento de visitantes para poder acceder a la reproducción asistida no está trayendo beneficios a otros sectores? No tengo cifras, ni siquiera constancia de que las haya, pero seguro que un simple estudio nos haría darnos cuenta de que es así. Y si tenemos en cuenta que seguro hay lesbianas cántabras que se van a acoger a esta medida, pues claramente todo beneficio también será para ellas.